Mentalismos y delirios…


La caza del día…

Miércoles, 03:09:31 hrs.
Ulumal, Champotón, Campeche.

La historia de hoy empieza un poco diferente. Creo que debe empezar con un inicio clásico de anécdota: “Estaba yo…”

Estaba yo en el ciber hace rato, que por fin funcionaba bien la conexión, y de repenta llega un pelado con un aire muy verga, y no por el olor, porque ese era el olor de alcohol. “¿Quién es el doctor de los de aquí?”. Todos los del ciber nos quedamos de ‘¿Qué pedo?’, y claro, todos me señalaron de la forma más obvia: a mí me conoce, sabe que no soy yo. Después de ponerme a sus órdenes, me dice que su mujer está mala. Al preguntarle qué chingados le pasaba a su mujer, me dice “no sé”. Coño, ¿está dando a luz?, ¿está sangrando?, ¿está tirada en su casa porque le cayó a machetazos?… Digo, por lo menos para saber que chingados puedo hacer, ¿no?.

Total que saliendo, me ofrece la bicicleta para que llegara yo más rápido, con lo cual inferí que estaba en el CS esperando. Me negué y le dije que iba caminando. De cualquier forma, que no mame, son dos cuadras, me iba a tardar treinta segundos más a pie que en la bici. Llegando, abrí la puerta y estaba la mujer muy calmada, pero evidentemente con dolor en la espalda. Ya adentro, la recibí, la revisé y no era más que un dolor de espalda severo por no cargar de forma adecuada al niño…

La mujer apenadísima porque su marido anda medio jarra. Ya le dije que no se preocupara, que ahorita lo iba a ocupar. Debido a que no hay vendas en el chingado CS, lo mandé que me consiguiera una venda de treinta centímetros o una faja. En lo que iba, me contaba la mujer que nunca había habido médico los fines de semana, que hacía quince días le había pasado algo similar y bla. También me explicó que su marido se altera por lo que sucedió cuando nació su hijo el más pequeño (un condenado diablito de un año por mucho, bien atento a todo lo que le daba a su mamá y le explicaba, y bien sonriente el cabrón). Resulta que el niño venía atravesado y los del H.G. de Champotón le iban a hacer la cesárea, pero que quien sabe que desmadre no la pasaban. En la desesperación se la llevaron a Campeche, donde iban a hacer exactamente lo mismo… Con la novedad que en el inter, el condenado chamaco se acomodó para un parto normal. Así de cabrón salió el angelito. Y sí, el niño nació por parto eutócico y cagado de risa. Pero por tanto desmadre burocrático, el esposo le empezó a agarrar tirria al sistema de salud (chinga, hasta yo lo aborrezco).

Ya regresó el esposo y se veía algo tomado, pero le dije que me tenía que ayudar a fajar a su mujer. Entre los dos le acomodamos la faja. Y sí, de inmediato, sintió la mejoría la señora. Le di su medicina, las indicaciones y demás. Entonces fue cuando el alcohol entró. ¿Sí sabes que solo los niños y los borrachos dicen la verdad? Yo soy fiel a ese credo. Aunque, esta vez, debo pecar de modestia, porque dijo que soy buena persona, que realmente soy un buen médico, porque no dudé atender a su esposa, que nadie le había atendido tan rápido y tan eficaz. “Ésta mano que le ofrezco es la de un amigo”. Y por supuesto que me acordé de mi amigo Mario, porque era igual cuando tomaba XD. Siguió, diciéndome que el es cazador y el jueves, en cuanto trajera el puerco de monte o el tepescuincle, me iba a mandar a buscar para ir a comer a su casa. Y, como todos en la comunidad, me abrió la puerta de su casa: “De verdad, doctor, si algún día tiene hambre, vaya a la casa y le prometo que se va satisfecho.”

Dios… De verdad, la gente aquí es tan amigable, tan bondadosa, tan, tan, tan… No encuentro palabras, de verdad para seguir diciendo que tuve muchisísima suerte de llegar a este poblado tan maravilloso que es Ulumal.

Barbeytus se quita el sombrero…
La canción del momento es Lovzong, de Monocordio… Con dedicatoria, por supuesto :D


La redención de Jonathan…

Miércoles, 02:42:29 hrs.
Ulumal, Champotón, Campeche.

Como en cualquier trabajo de índole temporal, como el que me encuentro realizando por acá, hay una lista corta o larga de antecesores en el puesto. Y por supuesto, el actual ocupante se entera, de alguna forma o de otra de los actos y desfiguros que realizó cada uno en su tiempo de posesión del cargo. Por lo general, uno se entera de los compañeros de trabajo. En mi caso muy particular, uno se entera más de la gente de la comunidad. Claro, los compañeros también dan su perspectiva, de un ámbito laboral y en este caso, también personal, debido a que uno vive en el CS y está en contacto directo con la población.

Y claro, hay todo tipo de historias… La de la doctora que quitó la protección de la ventana para que entrara el enamorado por las noches a visitarla. La del doctor que tomaba tanto que se quedaba tirado en el piso de la cantina. La del doctor que participó en la monta de toro salvaje y se cayó. La del doctor que salió en bicicleta un día a pasear, y murió arrollado por un automóvil.

Aquí, en particular, hay un nombre que es muy conocido. Un curioso personaje que no admite tonos grises: o lo amas o lo odias. El personaje de esta historia se llama Jonathan. Desconozco si así lo escribe o de otra forma, pero así lo llamaré. Él llegó acá, como yo hace pocos días, comenzó a hacer su trabajo y demás. Algún día, llegó alguna persona con el hijo o la hija ardiendo en fiebre, y él se negó a atenderlo por ser altas horas de la noche. Y claro, como dice el adagio “Pueblo chico, infierno grande”. La voz se corrió y de un momento a otro, se ganó la antipatía de la gente. A mi me dijo el jefe que ese nombre casi casi estaba vetado, que cualquiera me contaría pestes de Jonathan. Y de hecho, con las personas que he platicado, me han dicho que, en efecto, nadie quiere a Jonathan por ser demasiado mamón, que no era amable, que se negaba a atender a los pacientes y demás.

Vaya, ninguno es monedita de oro para caerle bien a todos. Y sí, hay gente que no le cae bien a nadie, por X o Y motivos. Así es la vida. Pero, así como nadie es monedita de oro, cada quien cuenta como le va en la feria, ¿no?.

Doña Amaura, la dueña del cibercafé de acá, amablemente me invitó a comer unos huchepos, o tamales de elote en su casa, con un cafecito, hace rato que fui a querer mandar un correo. Como, desafortunadamente, parece que hay una falla en la conexión con el satélite (insisto, no es broma: realmente es satelital), y añadido un poco de hambre, acepté de buen grado la invitación (seamos sinceros, nunca rechazo una invitación a comer XD). Ya sentados en su cocina, la plática surgió. Claro, las preguntas de rigor, que cómo me la he pasado, que de dónde vengo, etcétera. Y la conversación llegó al punto donde surgió el tan temido nombre de Jonathan. Pero, la conversación tomo un matiz distinto. Me cuenta que ella siempre tuvo muy buena relación con Jonathan, y que se la ganó un día que llegó a pedirle que le acompañara a ver a una paciente. La razón para la solicitud era porque necesitaba ir a iniciar tratamiento para cáncer cervicouterino, antes de que fuera demasiado tarde. La mujer de escasos recursos y múltiples hijos, expuso precisamente esas razones para no ir, porque su esposo es pescador y no saca lo suficiente como para ir a que le hagan el tratamiento. Dice doña Amaura que, en ese momento, Jonathan se puso de pie, sacó dinero de su cartera, y le dijo “Esto no lo hago con doble intención, y lo hago enfrente de doña Amaura. Tenga este dinero y vaya al hospital, porque sus hijos la necesitan y si no va, no va a estar aquí mucho tiempo con ellos. Vaya.”… Tiempo después, me cuenta doña Amaura, la paciente en cuestión le inquirió que cómo era posible que todos fueran tan antipáticos con Jonathan, si es tan buena persona.

A uno lo juzgan por sus actos. Uno puede hacer miles de cosas buenas en la vida, pero por UNA sola cosa mala, uno será tachado de villano. ¿Por qué diablos no funciona al revés?

Barbeytus a gusto…
La canción del momento es Corazón, de Jarabe de Palo… Con dedicatoria, por supuesto…


The Simple Life…

Miércoles, 02:15:46 hrs.
Ulumal, Champotón, Campeche.

Wow. Creo que tengo mucha suerte. Fue la primera mañana que amanecí aquí, muy temprano, por cierto, porque la cama me escupió a las seis treinta. Mi desayuno fue medio litro de leche. Doña Caty llegó, hizo la limpieza, terminó y ya cuando se iba “¿Va a querer de desayunar?”. De verdad, la quijada se me fue al suelo. “Sí, gracias”. Dos horas después, tres huevos fritos con hartos frijoles aplastados :D . Que rico.

El día estuvo de hueva mientras se dio la consulta, porque fueron bien poquitos y puras gripas y pendejada y media. Papelería, un chingo: que la cita, que el control, que el programa, que la reputa madre de algún cabrón hijueputa ocioso que sólo quiere esos papeles para limpiarse el culo. Dalai… Ya cuando terminó el día, el médico, el TAPS y yo estuvimos intercambiando historias de medicina y cárcel. Bueno, yo estuve más oyendo que participando, porque no tengo mucha experiencia en esos ámbitos combinados.

Como ya me trajeron mi tanque de gas, necesitaba unas pinzas para ponerlo. Sólo conseguí un Stilsson (no sé como se escriba, pero así me suena), y no pude evitar pensar que mi abuelo se estaría revolcando en la tumba, porque para poner un gas, es necesario un perico. Lo siento abuelo, se hace lo que se puede. Anyway… La señora encargada de la tienda, unos ojos azules hermosísimos, claros como el agua de Bacalar. Paisana de mi madre. Oh sí, puro michoacano hay por acá :) . Sin chistar: “Véngase a comer al rato”. Claro que iba a ir. Pero, doña Caty ya me iba a mandar la comida, así que lo pospuse. Digo, tendría que regresar la llave y hacer una visita de cortesía.

Me fui al ciber y que me cae Don Chuy, el comisario, que para ver que chingaos había pasado con el papel que me había pedido. Ya lo resolvimos y me presentó al Comisario Ejidal y al presidente de la Junta de Mejoras, que son los que me van a echar la mano un ratillo en lo que me acomodo acá. Platicamos un rato. Me contó de sus andanzas por tierras estadounidenses: Arizona, California, Florida, Colorado… De dormir en huertos escondiéndose de la migra y evitar a los animales ponzoñosos. De que se salió de 16 años de su casa para ir a ver el mundo. De que en su familia, eran 19 chamacos corriendo encuerados en el campo. De que cuidaba sus chivas aquí enfrente del CS, en el parquecito. De cuando esto eran cuatro casas y no había luz. De que no me va a dejar morir solo. De que se asegurará de que la reputación de este poblado como hospitalario y amigable se mantenga… No lo puedo evitar: dejaré un cacho de mi corazón aquí.

Y ya iba yo de regreso al ciber… “¿Usted es el doctor?”. Que me fueron a buscar y vieron el mensaje, y que luego me vieron con don Chuy y mejor se esperaron un rato. Una uña enterrada, cabronsísima. Se la tuve que volar… Entonces, me encontré en mi elemento: platicar con la gente, oir su historia en el consultorio, que me traten de hacer coco-wash, sin sospechar que el que lo hace mejor soy yo. Y todo esto mientras le quitaba la uña y entre la esposa del paciente y yo, lo regañábamos por aguantarse un chingado mes con eso. Tache. Tratamiento, medicamento y vámonos.

Volviendo a lo de la llave… Al regresarla y dar las gracias, “¿No se pasa por un café?”. Coño, ¿cómo no?. Y no fue café. Fue un chocolate casero y un huacalito con chícharos en jitomate. :D . Y, ¿a quién me encuentro ahí? Al pelao ese de la uña enterrada, cenando pollito y chocolate. XD. Es hijo de la señora de la tienda, y hermano de doña Caty. Éste sí es un pueblo pequeño :P . La señora me contó de sus andanzas, que predica la palabra de Dios, que su hermano testifica como Dios lo curó del cáncer que tenía, que lo visitaba al DF y que él lloró cuando conoció su soñado Cozumel cuando pensaba que ya se le iba la vida por el cáncer. Una historia conmovedora. Y hablamos de perros. Ella me contó de su finado Goliath y yo le conté de mi queridísimo perro-Sax. Como que sí nos llevamos bien :P . En especial porque tenemos dichos en común, como el de “enfermo que come y mea, el diablo que se lo crea” XD. Cositas sencillas. Vida sencilla. Así debe de ser. Me puedo acostumbrar a una vida así de sencilla…

Barbeytus thankful…
La canción del momento es Here without you, de 3 doors down… Con dedicatoria, por supuesto :D


Bienvenido-Welcome…

Miércoles, 01:45:12 hrs
Ulumal, Champotón, Campeche.

Oído al pasar: “Mira, ahí va el doctor”. A escasas horas de haber llegado al poblado que me tocó, regresando del super-mega-ciber que tienen acá (y no es sarcasmo, porque es satelital), escuché que una señora le decía a la otra eso. Minutos después me enteré la razón de mi llamado: mi jefe le dejó una receta para que se la surtiera. Fui recriminado por no estar, a pesar de que la receta decía 15 hrs. Pero, la señora no podía dejar solo al niño 10 minutos… En fin, cosas que pasan.

En este momento, me encuentro afuera de mi Centro de Salud, escuchando la preciosa voz de Soledad Giménez. Pero, si detengo la música, la sinfonía de la noche se hace presente, excluyendo la música ranchera que se escucha a lo lejos, por supuesto. Ya sin ella, es el silencio inmisericorde de un paraje rural, acompañado del sonido de muchos grillos, de muchas cigarras, del ocasional ladrido del perro… Maravilloso.

Igualmente, hace unos minutos, tuve la visita del Comisario Municipal. Esto es, el representante del gobierno aquí. Un hombre prototípico del campo, que en las pocas horas que llevo acá, conozco su antipatía por nosotros del gremio por haber perdido a su esposa por el cáncer. Pero, al fin hombre de campo, conoce sus responsabilidades. Reniega el “gusto” de haber sido elegido Comisario, pero, sólo lleva tres días en el puesto. Vino con la noticia de que el poblado me va a “becar” con una modesta cantidad para alimentos. Porque él sabe lo que es estar fuera de casa, llegar a un lugar desconocido, donde no conoce a nadie… Y que sabe lo que es pasar hambre. “No tendré carne, pero si algún día tiene hambre, vaya a mi casa, y aunque no esté yo, ahí no se le niega un taco a nadie”. De todo corazón, le di las gracias.

Y hace algunas horas, fui presentado con doña Caty (que ni se llama Catalina, pero en fin), que es la encargada de la limpieza del CS (centro de salud, no lo vuelvo a explicar, porque me da hueva escribir todo). Igual, una mujer humilde, con su casita mitad de ladrillito y la mitad de maderitas (me encanta como dicen eso en diminutivo). Apenas llegamos y nos dijo “pásenle a comer”. No pude decir que no. Un riquísimo puchero de res. De verdad, delicioso, con calabazas y zanahorias y arroz. Al cuestionarle sobre quién podría ayudarle a lavar su ropa al doctor, me dijo que ella lo hacía. “¿Cuánto me va a cobrar, doña Caty?”. “Ay no, doctor, ¿cómo cree?”. Mi cara fue un “What the fuck?”. Por supuesto que no dejaría que me lavara mi ropa gratis. Le dije que yo le llevaba el detergente, el suavizante y que le pagaba. “Ahí nomás para un refresco”. OK. “¿Doscientos pesos?”. Se espantó. “¿Cien?”. Se espantó de nuevo… Carajo, me quiere lavar la ropa GRATIS… No lo voy a permitir. Claro que le voy a pagar. Digo, si me va a lavar mi ropa diario durante un año, creo que es justo que le pague. Y no nada más ‘para un refresco’.

Tenían mi dormitorio de bodega. El CS no es muy grande, entonces, sirvió de bodega mientras no había pasante. El colchón se veía todo manchado por el tiempo, pero estaba en buen estado. Cuando le di la vuelta, el otro lado estaba impecable :) . Barrí, limpié, acomodé, puse mi shampoo, jabón y zacate en la regadera, el resto de productos en el lavabo de mi cuarto. Mis zapatos bajo la cama. Mi ropa en la maleta, porque no hay donde ponerla, pero servirá de ropero XD. Y todavía quiero ordenar un chingo de cosas, pero tengo que esperar a que venga mi jefe y me diga como putas madres tienen “orden” aquí.

En fin. Creo que es un muy buen lugar para estar ahorita :D . Realmente, el miedo de ayer, fue solo desesperación, fruto del ocio y de la inutilidad de no hacer nada; de encontrarme en un limbo administrativo, resuelto con un “pues, ya, vete para allá”. Y a darle. Esto va a ser gggggggggggenial (como diría la doctora Andueza).

Barbeytus en línea…
La canción del momento es Tus gestos, de Presuntos Implicados… Con dedicatoria, por supuesto…


Mis razones para seguir…

Miércoles, 01:10:48 hrs
San Francisco de Campeche, Campeche

Me encantan los miércoles para empezar las cosas. Es como el día perfecto: a mitad de semana, faltan tres días para el sábado, y ya hace dos días que fue lunes…

Mne, ¿a quién quiero engañar? Si hubiera estado en mi poder, no me hubiera ido; me hubiera quedado en mi casa, con mi perro, y esperando que dieran las 3 de la tarde para poder salir con mi nueva razón de ser. No llevo tanto tiempo de haberme ido, y ya extraño todas las cosas: despertarme tarde, conectarme al messenger a platicar, a internet a leer las noticias. Ahora me rodea la incertidumbre de lo que va a pasar mañana. Tengo mucho miedo, lo admito. Pero lo tengo bajo control. Simplemente recuerdo las razones por las cuales hago esto y es más que suficiente como para aventarme el clavado. Esto es sólo una fase. Esto se va a pasar en menos de lo que me imagino. Me acostumbraré a esto. No me gustan estas sensaciones, pero les vo a ganar; las voy a derrotar, una por una.

¿Por qué? Porque mis padres me vieron sufriendo una vez, y les pedí una oportunidad. Sin pensarlo, me la dieron. Les pedí la oportunidad de encontrar mi felicidad de nuevo, de volver a encontrar mi sonrisa, de volver a ser lo que ya había sido. Los primeros seis meses fueron muy difíciles, llenos de arrepentimientos, de dudas, de tristeza… Estuve perdido en el limbo de mi propia desesperación. Hasta que recordé quien soy. Recordé que de mi familia obtengo todo, incluida mi fuerza; y de esa fuerza, comencé a buscar lo que necesitaba. Y un poco de lo que quería.

Hace mucho fui feliz. Bueno, yo lo llamé felicidad porque se sentía muy bien. No quería que se detuviera nunca. Quería encontrar eso de nuevo. Nunca pensé que encontraría algo mil veces mejor. Por accidente, por casualidad, encontré a alguien que hizo que supiera que había valido la espera vigilante. No solo fue quien me devolvió mi sonrisa, sino que la hizo más grande. Y no solo eso, sino que me hizo aprender de la enorme versatilidad de un corazón de niño y de la gigantesca cantidad de emociones que existen. Pero, principalmente, del gran impacto que pueden tener en la vida de alguien. Desde ese casi lejano 9 de abril y el más cercano 26 de agosto, mi vida ha cambiado a tantos niveles que no lo puedo creer. Mis perspectivas y mis planes han cambiado tan radicalmente que ya no se parecen en nada a lo que eran. Yo ya no soy realmente quien era antes de ese día.

Esto no lo hago por mí. Esto lo hago por tí, mamá, porque sé cuanto quieres verme que me realice como una persona. Esto lo hago por tí, papá, porque quiero que veas que todo el esfuerzo ha valido la pena. Lo hago por ustedes, porque no tengo como agradecerles el haberme dicho “lo más importante para nosotros, es que seas feliz“. Esto lo hago por ustedes, hermanos, porque quiero estar a la altura de sus expectativas. Esto lo hago por tí, m’amor, porque tenemos tantas cosas planeadas que serán hechas realidad muy pronto, más pronto de lo que nos imaginamos; porque nuestra vida va a ser mejor, y te hice la promesa de hacerla mejor de lo que jamás has imaginado. Por siempremente.

Barbeytus…